Historia del Basilisco
Orígenes y evolución del Basilisco
El Basilisco es una criatura legendaria del folclore europeo, conocida como el rey de las serpientes. Se dice que puede matar con una sola mirada y emitir un aliento destructivo. A menudo se describe como una serpiente con rasgos de gallo o de dragón, según la variación de cada imaginario.
La creencia se remonta a la antigüedad. Los primeros relatos provienen de fuentes romanas, como Plinio el Viejo en la «Naturalis Historia», que lo describe como una serpiente pequeña con una corona —señal de su estatus real entre las serpientes— capaz de matar con la mirada y de envenenar el agua. «El Basilisco es tan letal que con su sola mirada mata a los hombres», escribe Plinio.
A su aliento se le atribuye el poder de matar plantas, romper piedras y secar todo lo vivo, a menudo interpretado como un aliento flamígero parecido al de los dragones; por eso, en la teatralidad festiva de nuestro país, el Basilisco aparece disparando fuego. A medida que el imaginario se extendía por la Europa medieval, la imagen evolucionó con cuerpos más grandes y atributos como patas y alas.
Las historias medievales imaginaron formas creativas de derrotarlo, como el espejo que devuelve su mirada mortífera contra él mismo. Durante el Renacimiento apareció en obras de arte y textos alquímicos como símbolo del mal pero también de la transformación, y la cultura moderna lo ha mantenido vivo en libros, películas y videojuegos.
Como argumenta la tesis doctoral de Jordi Bertran (URV, 2024), en la teatralidad y la iconografía medievales san Trifón —y la propia Virgen— fueron antagonistas del Basilisco, de forma paralela al dragón frente a San Jorge. La escena de san Trifón amansando al Basilisco fue pintada por Vittore Carpaccio en 1507.
Significado cultural
El significado del Basilisco es rico y cambiante según los contextos históricos y geográficos. Ha simbolizado realidades diversas, desde su aparición en las culturas antiguas hasta sus papeles en el folclore moderno.
Simbolismo en la antigüedad
Poder mortal y destrucción. En los textos romanos, el Basilisco era temido por su capacidad de matar con la mirada y de envenenar el aire y el agua, una representación de las fuerzas incontrolables de la naturaleza.
Monarquía y autoridad. El nombre deriva del griego «basiliskos», «pequeño rey», por su corona característica; así, el Basilisco no era solo un monstruo sino también un símbolo de soberanía y poder.
Evolución medieval y renacentista
El mal a conquistar. En la Edad Media se integra en las narraciones cristianas como encarnación del mal o del diablo; su derrota simbolizaba la victoria del bien sobre el mal.
Alquimia y transformación. En el Renacimiento, su capacidad de matar y de curar a la vez lo convirtió en un símbolo de muerte y renacimiento, esencial para la transformación alquímica.
El Basilisco en Cataluña
En Cataluña, el Basilisco es una figura importante de la cultura popular. El Institut d'Estudis Catalans lo define como un animal fabuloso, percibido tradicionalmente con una forma híbrida entre serpiente y gallo y conocido por su capacidad de matar con la mirada.
La tradición dice que puede nacer de condiciones inusuales —un huevo de gallo expuesto al fuego o colgado en un estercolero— y que tiene la tarea de guardar sepulcros y tesoros ocultos. Joan Amades lo describe custodiando esos tesoros durante años, matando con la mirada a quien quiera robarlos, salvo que lo vea primero o lo enfrente con un espejo.
Incorporado a las fiestas catalanas, el Basilisco simboliza el mal a superar. En el modelo etnográfico propio del Camp de Tarragona y el Penedès, se lleva por las calles como una gran carcasa zoomórfica cargada por los participantes del seguici, recordando a la comunidad la importancia de la vigilancia contra las fuerzas destructivas.
Otros basiliscos de Cataluña
Varias localidades tienen hoy su propia versión del Basilisco, cada una con rasgos propios que reflejan la diversidad del folclore catalán.
Basilisco de Reus
Se presenta en público por la Festa Major de la Misericòrdia de 2007 y sale cada año por Sant Pere, declarada Fiesta Patrimonial de Interés Nacional. Obra del escultor Manel Llaurador Fortuny, se incorporó al seguici en 2008.
Basilisco de Mataró
Construido por Dolors Sans en 2014, sale cada año por la Festa Major de les Santes, también declarada Fiesta Patrimonial de Interés Nacional.
Basilisco de Olot
Conocido como El Gallarut, es el Basilisco del barrio de les Fonts y el más antiguo de Cataluña. Mitad gallo y mitad serpiente, reaparece cada año por las fiestas del barrio y por las Festes del Tura. Diseñado por Miquel Gou y construido en 1996 por Joan Ferrés.
Basilisco de Valls
Obra de Sergi Iglesias, sale cada año por la Festa Major de Sant Joan. Estrenado en 2017 para celebrar el 10º aniversario de la Colla Gegantera «La Pessigolla», se incorporó al Seguici Cerimonial en 2018.
Presencia del Basilisco en Tarragona
La figura tiene una presencia notable en la Catedral de Tarragona (Santa Maria), construida entre los siglos XII y XIV. Este monumento románico y gótico alberga numerosos relieves, esculturas y capiteles, entre los cuales el Basilisco aparece en dos lugares destacados.
El capitel del claustro
Una de las representaciones más destacadas es un capitel del claustro, en la galería sureste, tramo 2, con una forma híbrida de serpiente y gallo propia de la iconografía medieval. Los capiteles no solo tenían función estructural, sino también simbólica y decorativa.
Se acepta que las figuras de los templos medievales eran semejantes a las de los Seguicis Populars y el teatro popular, y sirven de testimonio de lo que los artistas veían en las fiestas rituales. Esta vía ha permitido documentar los primeros Armats de Tarragona y recuperar elementos del Seguici, como el arcángel San Miguel del Ball de Diables o, en 2014, el Griu de Tarragona.
La decoración del sotacoro de la sacristía
La tipología del Basilisco aparece en dos ejemplares en las escenas del sotacoro, coetáneas con la configuración del ciclo teatral del Corpus, Santa Tecla y las entradas espectacularizadas (Jordi Bertran, Publicacions URV, 2023).
Se distinguen dos monstruos entrelazados por el cuello, con cabeza de gallina con cresta y pico, cuerpo felino con patas y garras, alas verdes de murciélago y cola vegetal, en tonos amarillos y rojos para las chispas —un detalle coherente con el dispositivo para disparar pirotecnia que la bestia llevaba en la cola.
La consueta de la catedral de 1369 documenta la procesión urbana de Santa Tecla, y en 1370 las ordenanzas del arzobispo Pere de Clasquerí regulaban la participación del seguici. Entre la entrada de 1321 y aquel texto se había producido la articulación teatral de los elementos populares.
Las escenas con el Basilisco aparecen junto a los escudos de los arzobispos Sancho López de Ayerbe y Pere de Clasquerí, figuras clave en el origen del Corpus y de Santa Tecla. El Seguici Popular en el que salía el Basilisco lo hacía bajo su amparo, en un período comprendido entre 1347 y 1380.
El significado de las representaciones
Según el doctor Antoni Conejo (Universidad de Barcelona), las escenas tarraconenses no se eligieron al azar, sino como respuesta a la intensificación litúrgico-festiva de la catedral a partir del segundo cuarto del siglo XIV. La presencia del Basilisco subraya su importancia simbólica y la conexión entre el seguici popular y las figuras escultóricas de la catedral.
Con sus asociaciones de peligro y protección, el Basilisco se convierte en un símbolo de la batalla entre el bien y el mal, una temática recurrente en el arte y la religión medievales.
El proyecto de recuperación
La Asociación La Salle Tarragona, con los colegios de Sant Pere i Sant Pau y de Torreforta, impulsa la recuperación del Basilisco para integrarlo en el Seguici Popular de la ciudad. Con él, Tarragona sería la única ciudad de Europa con el bestiario completo: Dragón, Buey, Víbria, Grifo, Águila, Mulassa, Cucafera, León y Basilisco.